
NADIE VA A VENIR A SALVARTE
Y entender esto, aunque duela, lo cambia todo.
No lo digo para asustarte.
Lo digo porque cuando lo entiendes, dejas de esperar…
y empiezas a hacer algo por ti.
Lee hasta el final, creo que te puede ayudar y a serte útil
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Durante muchos años viví lo que hoy llamo mi otra vida.
Tenía poco más de 20 años cuando empecé a trabajar en una fábrica.
Las prácticas se convirtieron en 18 años allí.
Llegué a tener un cargo importante.
Pero recuerdo perfectamente el primer día.
Pensé: “Este trabajo no me gusta.”
Y aun así me quedé.
Era joven, ganaba dinero y el ego estaba entretenido.
Los fines de semana eran noches largas, techno, alcohol, tabaco.
Durante años fumé un paquete diario.
Los lunes eran una agonía.
Resacas, mal cuerpo…
Y la semana entera para recuperarme y volver a empezar.
En ese momento no lo veía, pero ahora lo tengo claro:
muchas veces no era diversión, era evasión.
Mi alimentación tampoco ayudaba.
Comidas rápidas, restaurantes de carretera,
tuppers delante del ordenador, ruido, prisas, tensión.
Más que comer, engullía.
Mi sistema digestivo empezó a colapsar.
Hinchazón, digestiones eternas, urgencias constantes para ir al baño.
¿Te imaginas vivir así después de cada comida?
¿Te imaginas normalizarlo durante años?
Yo lo hice.
Fui al médico varias veces.
Las analíticas salían perfectas.
Pero yo no lo estaba.
Un día, en la oficina, todo explotó:
palpitaciones, ruido en la cabeza, una alarma interna brutal.
No podía estar allí.
Cogí el coche y fui directo al médico.
Crisis de ansiedad.
Después vinieron el insomnio, el cansancio crónico,
los dolores de espalda, las migrañas,
analgésicos a diario.
Vivía en un bucle.
Cada día se repetía igual.
Si has vivido algo parecido, sabes exactamente de qué hablo.
Hubo un momento en el que entendí algo muy simple:
Así no podía seguir.
Empecé a soltar responsabilidades,
dejé un trabajo muy bien pagado
y, más tarde, también una relación que ya no se sostenía.
Fue duro.
Pero ese dolor fue el que me despertó.
GRACIAS!!!
Y me dije algo que no he olvidado nunca:
Agustí, nadie va a venir a salvarte.
Decidí aprender.
De verdad.
Nutrición, cuerpo, biología, hábitos, descanso, respiración.
Entender cómo funciona el organismo como un todo.
Sin dogmas.
Sin soluciones rápidas.
Aplicando lo que aprendía.
Poco a poco, algo empezó a cambiar.
Mis digestiones mejoraron.
Dormía mejor.
Tenía energía al levantarme.
Y entendí algo clave:
la salud no se delega.
Se construye.
¿Te imaginas dejar de vivir cansado, hinchado, con dolor, sin entender qué te pasa?
¿Te imaginas empezar a recuperar el control de tu salud
paso a paso?
Hoy trabajo acompañando a personas que están en ese punto:
cansadas de ir tirando,
de apagar fuegos,
de no tener respuestas claras.
Porque mejorar la salud paso a paso requiere implicarse.
Tal vez ahora, tu que me lees, aun no estás en este momento, tranquilo ya llegará....
Este es el lugar para quienes están dispuestos a hacerlo.
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